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jueves, 15 de septiembre de 2011

#288


- ¿Cómo crees que sería?

Charlote estaba tumbada en el sofá cubierta con una mantita blanca. Miró a John a los ojos y cuando sus ojos se encontraron con los de él no pudo evitar sonreír. 

- ¿Cómo que cómo sería? No me preguntes eso John. Hace unos días me confesaste que no podías parar de mirarme, que era preciosa, inteligente... John, a mi no me importa si no sientes lo que yo, pero dímelo. Yo quiero vivir este presente contigo, y también mi futuro.  Así que no pienso responder tu pregunta, porque no quiero imaginar lo felices que seríamos para después volver a la vida real y ver que todo sigue igual. Seguiríamos viéndonos sin más, sin tocarnos, sin mirarnos directamente a los ojos, tensos...
- ¿Y si te dijera que yo siento lo mismo que tú? ¿Y si te dijese que cada día muero un poco más por no estar contigo? ¿Que me siento triste cuando pienso en todo el tiempo que hemos perdido estando separados? Tengo miedo Charlote, miedo de tenerte y perderte después. Tengo miedo de enamorarme y después descubrir que eres más especial todavía de lo que ya pienso que eres. Pero me muero por estar cada segundo contigo, por abrazarte y poder besar esos labios con los que tanto he soñado.

Charlote escondió una sonrisa debajo de la mantita. Momento que John aprovechó para sentarse a su lado y cogerla de la barbilla para mirarla directamente a los ojos.

-Di que me quieres.
-Te quiero.

viernes, 26 de agosto de 2011

#271

Normalmente las mejores imágenes son aquellas que guardamos en nuestra memoria. Sin cámaras ni poses, sólo la naturalidad. Una imagen que sólo tú conoces, que sólo a ti te pertenece.


John observaba a Charlote. Ella estaba en su mundo y no se daba cuenta. El mar se reflejaba en su mirada mientras paseaba por la playa. Miraba su reflejo en la orilla y después el horizonte, se perdía en sus pensamientos. Y de repente, sonrió. Era una sonrisa preciosa, pequeña y tímida, pero capaz de parar el corazón de John. Eso era lo que más le fascinaba a él, ver cómo se le dibujaban los hoyuelos a Charlote. Verla como la veía en sus sueños, saltando distraída mientras sonreía sin cesar. Aunque había una diferencia, en la vida real ella no le lanzaba besos a través del viento. 


Sin embargo a John le daba igual. Sentía algo especial por Charlote y eso era lo que le importaba. Ella pareció darse cuenta de que la estaba observando, pues se acercó a John riendo.


- ¿Que haces mirándome?
- No te miraba.- dijo el divertido.
- Vamos John, te he pillado, admítelo.- dijo Charlote mientras se echaba encima de John haciéndole cosquillas para que confesara.
- ¡Está bien, está bien! ¡Lo admito! Te estaba mirando, pero es que no puedo evitarlo.


Le apretó fuerte la mano y empezaron a pasear por la orilla de la playa. El día se había vuelto gris, pero en sus corazones el sol brillaba con más fuerza que nunca.

lunes, 22 de agosto de 2011

#266

- ¿Qué haces aquí sola?- dijo John con su fuerte acento inglés. 


Se dejó caer en la arena al lado de Charlote con aire despreocupado. Charlote lo miró como si fuera la única persona que había en toda la playa. Estaba atardeciendo y el sol naranja se reflejaba en los ojos de John.


- La verdad es que se han olvidado de mí, tenía que venir con una amiga, pero por alguna razón ella no ha aparecido en el bus y he pasado la tarde sola- dijo ella con una sonrisa triste. La gente olvida a menudo cosas importantes, citas, fechas, recuerdos... A todo el mundo le pasa y por ello Charlote creía que Vanessa tendría una buena excusa. 
- ¿Cómo pueden haberse olvidado de ti?
- La gente olvida a menudo cosas importantes- dijo ella mientras jugaba con la arena entre sus dedos. John suspiró. Creía que Charlote tenía razón, así que simplemente asintió.
- Yo voy a darme un baño- dijo John mientras se quitaba la camiseta- ¿Te apetece bañarte conmigo?


Charlote se quitó la ropa y lo siguió hasta la orilla. Metió el pie en el agua y sus dedos se congelaron al instante,  el agua estaba helada, lo que hizo que se le erizara la piel.


- A veces sueño que me meto en el agua y ando hasta meterme tan hondo que la luz del sol no traspasa el agua, hasta que estoy completamente a oscuras bajo ella.- quería sacar de algún modo la tristeza que llevaba dentro, que sentía en su pecho.
- Yo también he solido soñarlo. Esos sueños a veces me asustaban, pero después comencé a soñar contigo y todo cambió.- dijo John mientras la cogía de la mano.


Charlote tuvo entonces la sensación de que cogidos de la mano, llegarían hasta el fin del mundo.

sábado, 6 de agosto de 2011

#255

- ¿Sabes? Acaban de abrir una pequeña heladería en aquella esquina.- dijo John con su suave voz y su acento inglés. Le apetecía comer un helado con Charlote, pasar la tarde con ella, descubrir si era igual que en sus sueños.
- ¿Has quedado allí con tus amigos?- dijo ella mientras bajaban las escaleras del autobús. Ya habían llegado a la playa. Vanessa no había aparecido así que no tenía plan, pero no sabía si ir con John. Quería, pero creía que no debía hacerlo, pues apenas lo conocía.
- No, no he quedado con nadie.- John se paró, esperando una respuesta.- Mi plan era ir a la playa, leer, comer algo y darme un baño. Quizás dormir un rato también.
- Eso suena aburrido, admítelo. No te pega.- dijo Charlote riendo. Se quedó mirándolo, aunque lo que de verdad mirada eran sus ojos color cristal. Buscaba algo que la incitase a ir con él.
- Por eso estaría bien añadir un helado en una nueva heladería, nunca sabes lo que te puedes encontrar. 

John suspiró y miró hacia los lados. El verano brillaba en todo su esplendor y pasaba rápido, más de lo que nadie esperaba.


- Quizás si te acompaño sea un poco menos aburrido.- Charlote lo miró intensamente. John sonrió y le ofreció su brazo. 


Fueron agarrados del brazo hasta la heladería, igual que los enamorados.


- Pero te advierto una cosa Charlote, una vez que empiezas, no podrás parar.- dijo guiñándole un ojo.
- ¿A comer helados en una heladería nueva o a comer helados contigo?.- dijo ella divertida.
- A ambas cosas.- dijo John mientras se ruborizaba.

domingo, 31 de julio de 2011

#248

Era imposible que fuera él, el chico de sus sueños. ¿Cómo era posible que soñase con él y de repente se lo encontrase? ¿Cómo era posible que sintiese lo que sentía si no lo conocía? ¿O sí?

Charlote no podía estarse quieta, estaba tan nerviosa que le temblaba todo el cuerpo. Sabía que él estaba en su mismo bus, a sólo unos cuantos asientos de ella y tenía ganas de girarse, mirarle a los ojos y preguntarle si de verdad era el chico de sus sueños. ¿Y si era fruto de su imaginación?

Por eso se quedó quieta. El bus paró en una de sus paradas y entró una señora con un carrito de bebé. No había sitio para sentarse, pero él se levantó para dejarle su sitio, mientras ella le agradecía el gesto con una sonrisa. Ahora él estaba de pie junto a Charlote y el asiento que se vació a su lado, mirándola con sus ojos color cristal.

- Puedes sentarte si quieres- dijo Charlote sin atreverse a mirarlo a los ojos. Él sonrió y se sentó a su lado. La miraba fijamente mientras sonreía, lo que hizo que ella también sonriera.
- ¿De verdad no nos conocemos?- dijo él con su acento inglés.- Me resultas familiar.
- Anoche soñé contigo- susurró ella. No podía creer que hubiera dicho eso.
- ¿Y si yo te dijera que también soñé contigo? ¿Me creerías?- dijo él agarrándole las manos.- Me llamo John.
- Yo..
- Charlote, lo sé.

jueves, 21 de julio de 2011

#240

Se puso su camiseta favorita y salió a la calle llenando el aire con olor a jazmín. El sol estaba fuerte aquel día, brillaba con más fuerza que nunca desde lo alto y en el aire se podían ver sus brillos dorados. Charlote sonrió y empezó a andar. La parada de bus no quedaba lejos de donde vivía, pero a causa del calor el camino se hacía incluso largo. Por primera vez aquel año, hacía día de playa.


Cuando llegó a la parada de bus, se sentó en la esquina y apoyo su cabeza en el panel publicitario. Iba sola, al menos de momento, puesto que Vanessa la esperaba 12 paradas más abajo.


Cuando llegó el bus, se puso rápidamente en la cola. De repente lo vió y su corazón e intestinos dieron un vuelco.


- Disculpa- Charlote se giró, le faltaba el aire- ¿Sabes si este bus para en la playa?


Era el chico con el que había soñado durante los meses pasados. Todas y cada una de las noches. Y ahora le 
preguntaba con su acento inglés. Finalmente consiguió reaccionar y asintió con la cabeza.


Él también se quedó mirándola con asombro.
- Do I know you?- le dijo mirándola fijamente a los ojos.
- No, I don´t think so- respondió ella. Rápidamente entró al autobús y se sentó en la primera fila.
Él seguía mirándola cuando pasó a su lado, sonriendo, y se sentó detrás.