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miércoles, 27 de julio de 2011

#245

Julián tenía ganas de hacer el amor con Laura, pero últimamente no tenían ni tiempo ni sitio para hacerlo. A Julián le gustaba fantasear con su futuro, con vivir con ella y pasarse días enteros juntos en la cama. Pasar miles de horas desnudos, abrazados. Esa noche consiguieron hablar un rato, cada uno desde su casa, desde su ordenador, vía internet. A ella le avergonzaba que la viera de esa manera, pero a él le encantaba, le gustaba ver a Laura con su pijama de cuadros y su camiseta blanca de tirantes, mientras intentaba adecentarse un poco el pelo.


Recordó el sábado pasado. A ella le gustaba ponerlo cachondo. Estaban en el bar tomando una copa, ella daba pequeños sorbos a su vodka con lima y el jugaba con su pelo. Ella le sonreía como diciendo "¿Cómo puedes ponerte cachondo si aún no te he hecho nada?" Y es que ella no lo entendía, pero a Julián le encantaba esa mirada, esos juegos. La imaginada encima de él, desnuda, dándole besos por todas partes. Pero como cada noche, por sus familiares en casa, por su escaso tiempo... todo quedaba en poco más que unos besos en el cuello y unas caricias por dentro de la camisa. 


Ahora estaba cada uno en su casa, en su cuarto, dentro de la cama viéndose a través del ordenador.


- ¿No crees que sobra un poco de ropa?


Ella sonreía pícaramente mientras se desnudaba poco a poco. Primero la camiseta, dejando así a la vista su sujetador de Hellow Kitty. Pero ellos ya no eran tan inocentes, y pronto la modosita gata acabó también en el suelo.


- Ahora es tu turno.


Cada cual en su cama, frente a la pantalla del ordenador, desnudos, calientes...

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