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viernes, 7 de octubre de 2011

#306

Era muy tarde y no podía volver a casa sola. Era un lugar que ella desconocía por completo y sabía que era un barrio peligroso, pero tenía que ir, no podía dejarlo pasar.


Subió las escaleras de aquel edificio rojo adoquinado que tan bien recordaba. Era la segunda vez que pisaba aquel edificio, y la verdad es que su última visita no fue precisamente placentera.


Era muy tarde así que decidió golpear suavemente la puerta en vez de llamar al timbre. La puerta se abrió, detrás se asomaba George, en pijama y zapatillas de casa. Llevaban 4 años sin verse el uno al otro, por lo cual George puso cara de sorpresa al ver a Holly en su descansillo.


- Esta vez me he pasado. No debería haber desaparecido así. Pero después de lo que ocurrió necesitaba huir...- dijo ella bajando la mirada. 
- No puedes decir que no te lo avisé.- le dijo mientras se apartaba a un lado de la puerta invitándola a entrar.


Ella entró y dejó su bolso encima de la mesita de la entrada.


- Lo siento, de verdad. - George sonrió. Era la primera vez que se disculpaba por algo en todos los años que la conocía. Era la primera vez que se dejaba ver sin maquillar y le miraba directamente a los ojos.
- Iba a pedir comida china, ¿te apetece?.- Holly asintió.
- ¿Estabas viendo Desayuno con diamantes? Es mi película favorita.
- Lo sé. Cuando sentía morriña de ti siempre la ponía, y hoy me has pillado en uno de esos días en los que te echaba de menos.

3 comentarios:

  1. Hermoso y tierno :)
    Me encantan esos tipos de momentos.

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  2. DIOSDIOSDIOS, no sé porqué (vale, sí lo sé) lo último me ha encantado más que todo: ''Cuando sentía morriña de ti siempre la ponía'' ):

    Un besito, que tu blog es tan grr..

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¡Hola! Acabas de decidir garabatear algo para mi, espero de todo corazón que te haya gustado mi blog.
¡Un besito! ¡Y gracias por pasar!
(¡Ah! Y no olvides que puedes quedarte en el desván ^.^ )